Hay lugares que te bajan el ritmo apenas llegas.
Donde el aire se siente distinto y el paisaje no es fondo… es parte de tu vida.
Esta parcela en Puerto Domeyko tiene una pendiente suave hacia el lago que abre la vista y la proyecta en el tiempo. Aquí puedes imaginar tu casa en altura, con el lago y el volcán acompañando cada amanecer.
Abajo, un pequeño bosque de arrayanes crea un rincón íntimo, perfecto para un quincho, un hot tub o simplemente un espacio para desconectarte del mundo.
Es una de las parcelas más privadas del condominio. Árboles que abrazan, silencio real y esa sensación de refugio que solo el sur sabe dar.
Acceso controlado, urbanización soterrada y ubicación estratégica entre Totoral y Frutillar.